La Fosa Teatro empezó «en un silencio sepulcral», como lo cuenta su directora Diana Merchán. Un grupo de mujeres que se conoció en la escuela cultural EFAC de Ibagué, investigando y creando durante meses sin que casi nadie lo supiera, hasta que un día decidieron mostrar lo que llevaban trabajando. Se arriesgaron incluso a cobrar boleta. Terminaron haciendo función doble, después triple.

De ese arranque tímido nació también el festival que hoy conocemos como FOS FEST — y este año, del 31 de julio en adelante, llega con su edición «Voces que Transforman».

Datos rápidos

Qué
FOS FEST 2026: Voces que Transforman — festival de teatro con artistas locales, nacionales e internacionales
Cuándo
Desde el 31 de julio, funciones jueves, viernes, sábado, domingo y festivos, durante agosto
Dónde
La Fosa Teatro (Comuna 8, Manzana 12, Casa 13, Ibagué), de manera itinerante en Sala Café Poesía, y próximamente en otros espacios culturales de la ciudad como La Gaitana y La Candelaria
Valor
$20.000 la boleta. También existe una tarjeta Gold con acceso a toda la programación y descuentos por un año en aliados del festival

Un grupo de mujeres, no un grupo feminista a secas

La distinción se la marca la propia Diana: «Es un grupo de teatro de mujeres que dialoga con principios feministas, porque también trabajamos desde el enfoque de género». No es una etiqueta menor — La Fosa también sostiene procesos interdisciplinarios con otras compañías y semilleros de distintos géneros, sin cerrarse a un solo discurso.

El nombre del grupo, cuenta Diana, tiene que ver con el FOS, un proyecto que manejan llamado Fomento a la Obra en Sala. Empezaron siendo cinco personas. Después siete. Hoy son quince, «y esperamos ser más».

Sin un peso de concertación, y sin parar

Algo que Diana y Julieth Rodríguez dicen sin rodeos: La Fosa no ha recibido ningún tipo de apoyo gubernamental. No son sala concertada. Se financian dividiendo gastos entre ellas, haciendo rifas, vendiendo boletas, con ingresos de sus propios trabajos.

«Nosotros somos más que un grupo, somos como una familia: nos dividimos gastos, costos, ofertas, demandas, vendemos, hacemos rifas, espectáculos, demasiadas cosas para gestionar esos recursos. No hemos recibido ningún tipo de apoyo gubernamental. Somos realmente totalmente independientes», cuenta Diana.

Este año, por primera vez, empezaron a presentarse a convocatorias y estímulos — algo que antes no hacían. «Nunca nos hemos enfocado desde ese ejercicio de que si no estamos ganando proyectos, paramos. Siempre estamos trabajando, investigando», dice Diana.

«La constancia es la que sostiene el proceso, no el resultado», cuenta Diana.

Cómo se construye una obra en La Fosa

No parten de un guion ya armado para simplemente montarlo. El punto de partida es la investigación: referentes teatrales, la reflexión sobre la realidad social y el diálogo con las luchas históricas de las mujeres y el enfoque de género. Esos procesos se convierten en inspiración para tejer, a través del monólogo, historias que cuestionan, conmueven y abren nuevas preguntas. Desde allí nace su formato más sólido: el monólogo. A partir de ese trabajo realizan adaptaciones, deconstrucciones, versiones de obras existentes y también crean textos completamente originales que surgen del proceso de investigación y creación dentro del semillero.

Diana lo describe como un proceso compartido, no una jerarquía de directora y elenco: «No solo es de la directora, es algo en equipo. Y en equipo es lo más bonito en lo que se puede trabajar».

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Un cartel que cruza escenas que normalmente no se tocan

De Ibagué llegan Totarco, de Cocuyo Cultural; Teatro Alquimia con su espectacular «Cabaret Morgana»; la Corporación Ucutana con la obra «Tan solo unos cuantos pedazos de porcelana»; «La República del Caballo Muerto», del semillero; y varias piezas propias del semillero de La Fosa.

Desde Cali llega Espiral Teatro con «Luciérnaga», sobre feminicidio, y La Caneca Teatro con «Les Pantomimes», un show de clown. También estará Candelaria Marín —conocida en el Quindío— presentando «Costura para las Muertas», desde el teatro performático. Desde La Tebaida llega el grupo La Musaraña con su obra «El Juglar», y desde Chía, el grupo Fahrenheit 451 con «Isaura».

Para el cierre del festival hay dos invitados internacionales sorpresa, que harán parte de la gran jornada familiar: dos espectáculos pensados especialmente para que niñas, niños, jóvenes y adultos disfruten de una experiencia artística llena de imaginación, creatividad y emoción.

La convocatoria para participar fue abierta, y les llegaron propuestas de lugares que ni imaginaban. Al principio pensaron que esta edición estaría conformada principalmente por agrupaciones del Tolima, pero les sorprendió descubrir que quienes más han creído en su proceso también vienen de otras regiones y de otros países. Ese respaldo, dice Diana, confirma que el trabajo que vienen construyendo sigue creciendo y consolidando un espacio de encuentro e intercambio artístico.

El teatro no es una sola cosa

Hay un momento de la conversación en el que Diana hace una pausa para aclarar algo que le parece importante: cuando la gente dice «teatro», generaliza, como si todo fuera lo mismo. Y no lo es. Está el circo, el teatro de títeres, de marionetas, de sombras, el teatro performático — un universo mucho más grande de lo que parece desde afuera.

Y en Ibagué, dice, hay muchas más salas y espacios culturales de los que la mayoría conoce: La Casa Cultural del Sur, Probeta Teatro, Eclipse, Casa Camacho, Médula, Sala Café Poesía, la sala de teatro de la Universidad del Tolima, y otros escenarios independientes que día a día mantienen viva la actividad artística de la ciudad.

«Muchas veces solo conocemos la sala que nos queda cerca o la que frecuentamos, y no nos damos la oportunidad de descubrir que en otros espacios y comunidades se está haciendo un teatro de enorme calidad, con propuestas maravillosas para todos los públicos», dice Diana.

«Una hora de teatro son meses de trabajo»

Sobre por qué sigue costando que la gente valore el teatro como industria y no como pasatiempo gratuito, Diana no se guarda nada:

«Tiene que pasar que empecemos a concientizar al público de que lo que hacemos vale. Una hora que usted vea acá en escena son meses de trabajo, no solo tiempo: es inversión. Nosotros dejamos de hacer muchas cosas para poder ensayar, escribir, hacer laboratorio, para estar permanentemente construyendo público», dice.

Julieth Rodríguez lo remata desde otro ángulo: «La mayoría de personas vienen al teatro y ven la presentación y ya, pero no ven el proceso que vivimos cada artista. No ven lo que hay detrás: la investigación, la escenografía, los vestuarios, la directora, el técnico de luces».

¿Cómo entrar al semillero de La Fosa?

Desde que empezaron a hablar del semillero en esta misma conversación, les llegaron mensajes preguntando cómo unirse. La respuesta honesta: por ahora no hay convocatoria abierta. El cupo se llenó, los proyectos de este ciclo ya están definidos y en producción, y el semillero solo vuelve a abrirse el primer semestre de 2027.

Mientras tanto, Diana recomienda buscar otros semilleros de la ciudad —menciona puntualmente el de Probeta, el semillero de teatro del Centro Cultural Universidad del Tolima, la Escuela de Educación Artística y Cultural (EFAC), y Enfocarte— para formarse y, más adelante, tocar la puerta de La Fosa con ese camino ya recorrido.

¿Se puede vivir del teatro?

Le preguntamos directamente. La respuesta de Diana no endulza nada, pero tampoco desanima:

«Se puede vivir, claro que sí. Sin embargo, esto es de pura pasión, amor a lo que hacemos, porque no le va a decir que usted se va a hacer millonario en un año, ni en dos, ni en tres. Esto es si usted es muy juicioso y muy honesto con su tiempo: cobrar por sus obras, hacer buenas convocatorias, apostarle a los estímulos, aprender de formulación de proyectos y gestión cultural. Si hace esa red constante, se ven los resultados.»

Cómo llegar hasta La Fosa

El espacio queda en la Comuna 8, Manzana 12, Casa 13, en el barrio Simón Bolívar de Ibagué. «Es una sala que se transforma y hace de un espacio aparentemente tan pequeño un universo de sensaciones, emociones y atmósferas gigantescas», cuenta Diana. De manera itinerante, algunas funciones se presentan en Sala Café Poesía, y próximamente en otros espacios culturales de la ciudad como La Gaitana y La Candelaria.

Para quienes quieran acompañar todo el festival, existe la tarjeta Gold: acceso a la programación completa y descuentos durante un año en los negocios y academias aliadas de La Fosa.

Al cierre de la charla, la invitación quedó abierta en doble vía: Diana Merchán y Julieth Rodríguez invitaron a Quindío a conocer Ibagué y su festival en agosto, con cierre programado para diciembre con los procesos del semillero. Búsquenlas en redes como La Fosa Teatro.