«Nosotros somos muy felices cuando no nos dejan presentar a ese tipo de estímulos», dice Luna Gaviria, entre risas, sobre las becas y apoyos gubernamentales que Divina Obscenidad Teatro nunca ha recibido  . Trece años después, la compañía sigue siendo la única en Colombia dedicada exclusivamente al teatro erótico, y esa incomodidad que genera es, para ella, prueba de que están haciendo algo que vale la pena.

 

Luna es actriz, directora y parte del elenco de Divina Obscenidad Teatro. Vienen desde Medellín y esta semana presentan dos obras en Armenia, para público mayor de edad.

Datos rápidos

Qué
Divina Obscenidad Teatro presenta «Las Preciosas Ridículas» y «Putas, Brujas y Trágicas»
Cuándo
Las Preciosas Ridículas: 27 y 29 de agosto. Putas, Brujas y Trágicas: 28 de agosto. Ambas a las 9:00 p.m.
Dónde
Sala Casaparte, Cra. 23D #11-25, barrio Granada, Armenia (detrás del parque La Bachué)
Valor y reservas
314 826 8790. Funciones exclusivas para mayores de 18 años

Erótico no es pornográfico, y esa línea les importa

Es la primera aclaración que hace Luna, y la sostiene con precisión: lo pornográfico tiene que ver con el sexo explícito, el coito, el contacto directo de los cuerpos. El teatro erótico de Divina Obscenidad es otra cosa.

«Es más una indagación de la provocación, desde el lugar también de la conversación de los cuerpos desnudos, pero sin el contacto sexual», cuenta Luna.

Y sobre quién llega a ver sus obras, tampoco se anda con rodeos: «Un 70% va a ir a ver cuerpos desnudos y el otro 30% ya sabe que va a ir a ver teatro». No lo dice con resignación, sino como alguien que hace tiempo dejó de pelear contra eso y decidió trabajar justo ahí, en esa frontera incómoda entre lo que la gente va a buscar y lo que realmente se encuentra.

Las dos obras que traen a Armenia nacen del mismo dramaturgo, Antonio Úsuga Monsalve. «Las Preciosas Ridículas» es una relectura erótica de la comedia clásica de Molière —esa que probablemente montaron en su colegio, dice Luna, aunque esta versión ya es otra cosa. «Putas, Brujas y Trágicas» reúne monólogos sobre figuras trágicas femeninas como Medea, Creusa y Electra, tejidos en una sola obra.

Una posición política, no solo una escena

Para Divina Obscenidad, desnudarse en tarima nunca es solo estética.

«La relación del cuerpo y el teatro en lo erótico es una relación netamente política. Todo lo que hacemos desde Divina es también un acto de disrupción con todo esto que nos han enseñado sobre la desnudez del cuerpo, sobre la intimidad, sobre lo público y lo privado», dice Luna.

Y no lo dice en abstracto. Habla de una regresión moral que siente avanzando en el país, de un modelo de familia tradicional que sigue premiando ciertas formas de violencia y silencio mientras castiga otras formas de libertad. En ese contexto, dice, poner un cuerpo desnudo en escena —vulnerable, sin filtros— es también una manera de hablar desde el lugar más expuesto posible.

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Sin estímulos del Estado, y contentos con eso

Colombia sigue siendo, en palabras de Luna, «un tanto conservador» frente a este tipo de propuestas. Eso se traduce en algo muy concreto: como su contenido no se considera apto para todo público, Divina Obscenidad queda por fuera de becas y estímulos gubernamentales.

«Es mejor cuando le dicen a uno: esto no lo podemos mostrar. Porque algo estamos haciendo. Y a la gente le encanta que le prohíban las cosas», dice Luna.

Lo que sostiene a la compañía, entonces, es autogestión pura, alianzas con teatros afines, y un público propio que se ha ido formando con ellos durante trece años.

El Divina Fest y la comunidad que falta nombrar

En Medellín, la compañía organiza además el Divina Fest, que este año llega a su tercera edición: una semana entera dedicada solo al teatro erótico, con espacio para monólogos, performance, lecturas eróticas, y prácticas como el shibari o el BDSM. La idea, dice Luna, es juntar a quienes ya se están haciendo las mismas preguntas sobre el erotismo en escena, y darles un lugar.

El cuerpo, sin editar

Le preguntamos por la relación de los propios actores con sus cuerpos, con exponerse así, sin filtro.

«Tenemos como lema el disfrute total y la libertad de esos cuerpos. La pregunta no es cómo verse, sino cómo ese actor o esa actriz, en su total vulnerabilidad, acepta, disfruta y exalta el poder de ese cuerpo, con las marcas que tiene», cuenta Luna.

Y sobre los aplausos —una pregunta que dice que nunca le habían hecho— responde con algo que suena casi tierno en medio de toda la conversación: para ella son un acto de gratitud mutua entre el público y quienes están en el escenario. Gracias por apagar el televisor y venir al convivio que es el teatro, dice. Gracias por venir a ver algo que, para pasar, tuvo que atravesar mucho antes de llegar a esa noche.

Cómo llegar

Las funciones son en Sala Casaparte, en el barrio Granada de Armenia, detrás del parque La Bachué. Las Preciosas Ridículas se presenta el 27 y 29 de agosto; Putas, Brujas y Trágicas, el 28. Ambas a las 9:00 p.m., horario que ya deja claro que esto no es plan familiar. Reservas al 314 826 8790, o siguiendo a @casaparte en Instagram. A Divina Obscenidad Teatro se les encuentra como @divinateatro, tanto en Instagram como en Facebook.