Del 15 al 20 de julio, el IV Festival de Circo del Quindío reunirá artistas de Colombia, Argentina y México con una programación que incluye espectáculos, formación, conversatorios y actividades para toda la familia.

El circo no es solamente entretenimiento. También puede ser memoria, resistencia, poesía, reflexión y una poderosa herramienta para imaginar el futuro. Esa es la apuesta del IV Festival de Circo del Quindío Batata Batí, que del 15 al 20 de julio convertirá diferentes municipios del departamento en escenarios para celebrar las artes circenses desde una mirada contemporánea, sensible y profundamente conectada con el territorio.

En su cuarta edición, el festival presenta como línea curatorial «Imaginar juntas y juntos horizontes posibles», una invitación a recuperar la imaginación como una fuerza capaz de transformar la manera en que habitamos el mundo y nos relacionamos con los demás.

El encuentro cuenta con el apoyo de Iberescena, el Programa Nacional de Concertación Cultural y el Programa Departamental de Concertación, consolidándose como uno de los procesos más importantes para el desarrollo del circo contemporáneo en el Eje Cafetero.

Un festival que nace desde las raíces

El nombre Batata Batí no fue elegido al azar. Surge de una investigación sobre las raíces indígenas quimbayas y significa «deleitarse con el movimiento del cuerpo, el juego sagrado», una interpretación tomada del libro El misterio del Kirma: Los quimbayas hoy, del investigador Guillermo Rendón.

Con esta referencia ancestral, el festival recuerda que mucho antes de la existencia del circo moderno ya existían prácticas donde el cuerpo, el riesgo, el equilibrio, el juego y la celebración colectiva hacían parte de rituales para honrar la vida.

Batata Batí propone reconocer esas memorias y entender que las artes circenses también tienen profundas raíces en nuestra historia y en las formas ancestrales de construir comunidad.

 

Imaginar otros horizontes posibles

La propuesta curatorial de este año parte de una reflexión muy vigente.

Vivimos rodeados de pantallas, redes sociales, estímulos permanentes y un flujo constante de información que deja poco espacio para detenernos a imaginar. Frente a ese panorama, el festival propone hacer justamente lo contrario: abrir un espacio para cultivar la imaginación.

Sus organizadores consideran que muchas de las crisis actuales, incluida la crisis ambiental, también están relacionadas con una crisis de la imaginación. Si únicamente somos capaces de imaginar escenarios de desastre, difícilmente podremos construir alternativas.

Por eso Batata Batí invita a pensar futuros donde el arte, la cultura, el cuidado del territorio y la convivencia con todas las formas de vida ocupen un lugar central.

Resignificar el circo

Uno de los objetivos más importantes del festival es cambiar la percepción que muchas personas tienen sobre las artes circenses.

Con frecuencia la palabra «circo» es utilizada de forma despectiva para hablar del desorden, la corrupción o el espectáculo vacío. Batata Batí busca recuperar el verdadero significado del circo como una disciplina artística que exige años de preparación, estudio, entrenamiento físico, investigación y una enorme sensibilidad creativa.

En países como China, Rusia, Italia, España, Brasil, Inglaterra y Estados Unidos existen escuelas profesionales y programas universitarios dedicados exclusivamente al circo.

Detrás de cada número hay incontables horas de ensayo, disciplina y preparación para enfrentar técnicas que implican un alto nivel de riesgo físico.

Desde el festival se insiste en que el circo merece el mismo reconocimiento que cualquier otra expresión artística.

El circo como un lenguaje para pensar el mundo

Batata Batí no concibe el circo únicamente como una experiencia de entretenimiento.

La programación fue diseñada para reunir espectáculos que conmuevan, provoquen preguntas y permitan descubrir nuevas formas de narrar la realidad desde el cuerpo, el movimiento y la poesía escénica.

El encuentro busca fortalecer el diálogo entre artistas nacionales e internacionales y abrir conversaciones sobre las narrativas, los lenguajes y las búsquedas del circo latinoamericano contemporáneo.

Formación para artistas del territorio

El festival también desarrollará una importante programación académica dirigida a artistas de circo, teatro y danza.

Las dos formaciones inmersivas estarán a cargo de los invitados internacionales y requieren inscripción previa. La participación es gratuita y cuenta con cupos limitados.

Travesía: Del Juego al Goce, dirigida por la artista argentina Camila Basterra, explorará la comicidad física entre el 18 y el 20 de julio en la Biblioteca Municipal Carmelina Soto de Armenia.

Por su parte, la compañía mexicana Naranja Azul orientará Gravedad Compartida, un proceso especializado en acrobalances y portes acrobáticos que también se realizará del 18 al 20 de julio en el mismo escenario.

La agenda académica se complementa con talleres de iniciación en acrobacia y payasería dirigidos a nuevos públicos en los municipios de Buenavista, Génova y La Tebaida.

Espectáculos para toda la familia

La programación artística recorrerá varios municipios del departamento con propuestas nacionales e internacionales que reflejan la diversidad del circo contemporáneo.

Entre las funciones más esperadas se encuentran:

  • Yo Soy Américo, de la argentina Camila Basterra, una obra llena de humor, sensibilidad y aroma a café que llegará el 16 de julio a las 6:30 p.m. a la Casa de la Cultura de La Tebaida.
  • La Carpanta, del reconocido Dúo Requiem de Cali, considerado uno de los referentes del circo aéreo colombiano. La obra reflexiona sobre el hambre, la memoria y la resistencia mediante una potente propuesta visual y aérea.
  • Noche de Letras, de Tatán Circo (Bogotá), espectáculo que llegará al Teatro Cordillerano de Buenavista.
  • Big Jump, de Big Bang Company (Risaralda), una historia de superación femenina contada a través de la acrobacia de piso y el malabarismo, con función en Génova.
  • El espectáculo de varieté «Imaginar Juntos Horizontes Posibles», que reunirá a siete artistas nacionales el sábado 18 de julio en el Teatro Esmeralda de Montenegro.
  • Nagui, el Ritual de lo Fortuito, de la compañía mexicana Naranja Azul, una propuesta que fusiona circo, música y danza para explorar la cosmogonía mexicana y cerrar el festival el 20 de julio en Montenegro.

Un espacio para conversar sobre la imaginación

La programación incluye además el conversatorio «Los vastos territorios de la imaginación», un encuentro entre artistas y gestores culturales del Quindío para reflexionar sobre el papel de la imaginación desde perspectivas filosóficas, artísticas y políticas.

La conversación se realizará el 19 de julio a las 11:00 de la mañana en la Biblioteca Municipal y busca abrir nuevas preguntas sobre la creación artística y la construcción de futuros posibles desde el territorio.

Ese mismo fin de semana el festival ofrecerá una muestra musical con una rueda de gaitas y tambores, ampliando el diálogo entre diferentes manifestaciones culturales.

Una invitación a vivir el circo desde otra mirada

Más que asistir a una función, Batata Batí invita al público a vivir una experiencia donde el cuerpo, el arte, el riesgo, la memoria y la imaginación se encuentran para celebrar la vida.

La organización espera que las familias quindianas acompañen esta cuarta edición y respondan a una programación pensada para todas las edades, con artistas nacionales e internacionales que han dedicado años de formación a las artes circenses.

Porque imaginar también es una forma de transformar la realidad.

Y durante seis días, el Quindío tendrá la oportunidad de hacerlo desde el escenario.