Durante unas horas, Armenia dejará de ser solo una ciudad para convertirse en un enorme visor. Cada esquina, cada fachada, cada rostro y cada instante cotidiano podrán transformarse en una fotografía. Más que una competencia, la Maratón Fotográfica es una invitación a detenerse, observar con otros ojos y descubrir las historias que habitan la ciudad.

Doce años después de su última edición, el evento vuelve a las calles de Armenia. Y esta vez no nace de un ejercicio de universidad como cuando empezó, sino del respaldo de una Concertación Nacional del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes — la misma idea de unos amigos que en 2012 armaron esto por curiosidad, hoy convertida en un proyecto con financiación real y una organización con trayectoria detrás.

Datos rápidos

Punto de encuentro
La Casa del Libro Total, Cra 13 #15-47, Armenia
Fecha
20 de agosto, 9:00 a.m. (conversatorio previo: 6 de agosto)
Inscripción
Gratuita, hasta el 18 de agosto — Regístrate aquí
Premios
$1.200.000 / $500.000 / $300.000
Contacto
lamaratonarmenia@gmail.com · 311 703 4788 · @lamaratonarmenia

Un ejercicio académico que se les fue de las manos (para bien)

La historia arrancó en 2012, cuando organizaron el evento como un ejercicio académico, sin mayores pretensiones. La respuesta del público los sorprendió desde el arranque: convocó a mucha gente y las inscripciones no pararon de llegar. Para 2014, cuando se hizo la segunda edición, ya se habían inscrito entre 80 y 90 personas — casi el doble que la primera vez.

La idea siempre fue convertirlo en bienal, pero la producción terminó enfocando su gestión en otros proyectos, y La Maratón quedó en pausa por 12 años. Solo hasta ahora, con el respaldo de la Concertación Nacional del Ministerio de Cultura, fue posible retomarlo.

«La idea es pensarlo como un evento bienal, siquiera. Eso sería maravilloso, pero ahí estamos en la gestión de cómo poder dar sostenibilidad a este proyecto», cuenta Viviana Ramírez, productora de LisérgicoLab.

Nadie sabe qué va a fotografiar hasta que llega

Ese es el gancho de toda maratón fotográfica: el reto se revela el mismo día. Los participantes —profesionales y aficionados, sin distinción— deben presentarse el 20 de agosto a las 9:00 a.m. en La Casa del Libro Total con documento de identidad, su cámara o celular, y los metadatos del dispositivo activados. Solo ahí, en el punto de encuentro, reciben el código de registro, la pregunta o temática del reto, y unas palabras clave o consignas que su fotografía deberá evidenciar —el mecanismo con el que la organización comprueba que la imagen se tomó ese día, y no antes—.

A partir de ese momento, cada quien es libre de recorrer cualquier zona urbana o rural del Quindío en busca de la imagen que mejor responda al llamado. Pueden participar tanto quindianos como colombianos de cualquier otra ciudad, siempre que estén presentes ese día en Armenia.

En una época en la que todos llevamos una cámara en el bolsillo, el verdadero reto ya no es tomar una fotografía. El desafío está en aprender a mirar. Esa es, quizás, la esencia de esta nueva edición de la Maratón Fotográfica de Armenia.

Las reglas del juego

Cada participante entrega una sola fotografía, en formato JPG y con un peso máximo de 10 MB. Se permite edición básica —brillo, contraste, exposición, balance de blancos y recorte—, pero quedan expresamente prohibidos los fotomontajes, las imágenes generadas con inteligencia artificial, el HDR o cualquier manipulación que altere sustancialmente la escena original. El archivo original deberá conservarse, ya que la organización puede solicitarlo para verificar metadatos, fecha y ubicación. El plazo para enviar la fotografía vence a la 1:00 p.m. del mismo día, y llegar tarde o incumplir cualquiera de estas condiciones es causal de descalificación.

Un componente formativo con invitado de peso

Antes del día del concurso, el proyecto incluye un conversatorio sobre fotografía urbana, programado para el 6 de agosto, con el fotógrafo colombiano Santiago Mesa, reconocido internacionalmente en los últimos años.

Premiación y cierre con música y café

La jornada no termina con el envío de la foto. A las 4:20 p.m., todos vuelven a La Casa del Libro Total para un espacio de música, café y la proyección de las fotografías participantes, antes de la ceremonia de premiación.

Un jurado de tres expertos evaluará las imágenes según respuesta a la temática (35%), composición técnica y visual (30%) y creatividad y narrativa (35%). El primer puesto se lleva $1.200.000 en efectivo, el segundo $500.000 y el tercero $300.000 —y desde la producción ya están buscando aumentar esa bolsa de premios—. Además de los tres ganadores, el jurado elegirá tres fotografías suplentes, que recibirán el premio si alguno de los elegidos no está presente en la ceremonia.

Los participantes conservan en todo momento los derechos de autor de sus fotografías; la organización solo podrá usarlas para difusión, prensa o exposiciones relacionadas con el proyecto, y no para fines comerciales sin autorización expresa.

¿Quién está detrás? LisérgicoLab y una década pintando la ciudad

La producción general de La Maratón está en manos de LisérgicoLab, un laboratorio creativo con una trayectoria que ya es referencia en el Quindío: son los organizadores de El Mero Poder, el festival internacional de arte urbano que desde hace una década interviene fachadas y muros en Armenia y Montenegro con murales de gran formato.

Por ese festival han pasado artistas de Bogotá, Pasto, Manizales y Pereira, pero también de México y Argentina, dejando más de 200 metros cuadrados de arte urbano solo en su edición más reciente. En 2023, el proyecto fue ganador del programa departamental de Concertación Cultural del Quindío, y en 2025 celebró su décima edición, consolidándose como uno de los eventos de arte urbano más importantes de la región.

Es esa misma experiencia gestionando proyectos culturales de largo aliento la que Viviana Ramírez y su equipo ponen ahora al servicio de La Maratón Fotográfica, con la meta declarada de convertirla en un evento bienal y sostenible en el tiempo.

Porque cada fotografía cuenta una historia y cada mirada puede revelar una ciudad distinta. La invitación está hecha: salir a caminar, observar sin afán y dejar que la cámara encuentre aquello que muchas veces pasa desapercibido.