Los dejaron con las letras listas. La mayoría de los directores de los más de 150 talleres de escritura y tertulias literarias del país ya tenían el tiquete pagado y el hotel reservado para el Encuentro Nacional de la Red Relata, el 23 y 24 de octubre en Bogotá. Este año la red cumple 20 años. El 29 de septiembre llegó un mensaje por WhatsApp: el encuentro quedaba «suspendido» por orden del Ministerio. No traía fecha nueva ni explicación.
Qué es la Red Relata y por qué importa
Imagínate un grupo de vecinos que se reúne cada semana en la casa de la cultura de su pueblo a leer y a escribir cuentos, poemas o crónicas sobre su propio territorio, con alguien que los guía y sin pagar un peso. Ahora multiplícalo por más de 150, de La Guajira a Nariño. Eso es Relata.
La red nació en 2006 y hoy la coordinan el Ministerio de las Culturas y la Biblioteca Nacional. Juan Sebastián Sagón, coordinador del Taller Tertulia Albatros, en Itagüí (Antioquia), lo explica así:
«Es un espacio donde la experiencia colectiva de la lectura y de la creación literaria es importante para la construcción de memoria histórica e identidad. Va muy vinculado con esa memoria oral y escrita de los municipios».
Pertenecer a la red les da a los talleres varias cosas concretas. Una es una antología anual con los mejores textos del país, que llega a casi todas las bibliotecas públicas. Otra es un escritor invitado: al taller de Juan Sebastián ya fue Gustavo Tatis y está por ir Gilmer Mesa. También hay un concurso con premio en dinero. Y todo esto pasa en un país donde, como recuerda él, se leen unos 2,7 libros por persona al año.
Rafael Aguirre lleva 16 o 17 años como tallerista en la Casa de la Cultura de Itagüí. En sus talleres no hay alumnos sino participantes, y él dice que no enseña nada, que comparte. Tienen casi un eslogan:
«No te preocupes por los géneros, simplemente escribe. Un buen escrito nace con el género bajo el brazo».
Dos días al año que sostienen la red
El Encuentro Nacional es el momento en que todo eso se junta. Una vez al año, los directores de talleres y tertulias de todo el país llegan a Bogotá para dos días de conversatorios y de intercambio. Desde 2010 la red se propuso reunir a todos sus directores en un encuentro nacional. La edición de 2025 se hizo en la Biblioteca Nacional y cerró con la premiación del concurso de la red.
Juan Sebastián cuenta qué pasa ahí:
«Cada taller le cuenta a otro sus experiencias en ejercicios creativos, trabajo colaborativo, prácticas para mejorar la lectura crítica. Que el taller de Cartagena está leyendo a Jorge Artel, que el de Cali está leyendo a Andrés Caicedo. Y luego volvemos a nuestros talleres a poner en práctica todo lo que aprendimos».
Para muchos directores de municipios pequeños, es la única vez en el año en que se sienten parte de algo más grande que su salón de los martes. Y este encuentro tenía algo especial: era el de los 20 años.
El mensaje que llegó por WhatsApp
Esto fue lo que recibieron los directores en su grupo, enviado por uno de los coordinadores de la red:
«Queridos todos,
Por directriz del Ministerio, el encuentro Relata se encuentra suspendido hasta que tengamos una orden distinta.
Por esto quiero pedirles que por favor detengan su compra de tiquetes y reserva de hoteles hasta que tengamos una instrucción clara de reprogramación.
Lo siento mucho y tengo mucha pena con ustedes, pero la instrucción desde el Ministerio es suspender todas las actividades que se ejecutan a través de los convenios.
Por supuesto, estoy disponible para responder sus dudas y angustias, que entiendo que serán muchas».
Fíjate en la última parte de la directriz: habla de suspender todas las actividades que se ejecutan a través de convenios. Va mucho más allá de un solo encuentro.
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Tiquetes pagados y ninguna respuesta
El mensaje llegó tarde. Carlos Fernando Gutiérrez dirige el Taller Café y Letras Quindío, y cuenta que ya tenían la aprobación y que hasta habían enviado las cuentas de cobro de los viáticos que el Ministerio había aprobado. Solo esperaban la programación.
«Ya puedo decir que la mayoría de directores de talleres literarios y tertulias literarias habíamos comprado los tiquetes. E incluso muchos ya habíamos hecho reservas en hoteles en Bogotá para esa fecha. Usted sabe que en estas plataformas, Airbnb, Booking, uno paga por adelantado».
Juan Sebastián explica cómo funciona normalmente. Los directores compran los tiquetes con anticipación porque salen más baratos y, ya en Bogotá, Relata les reconoce ese gasto como viático. Según él, siempre habían cumplido. Para un gestor cultural independiente, como es su caso, ese adelanto sale del bolsillo propio.
«No nos han dicho qué fue lo que pasó, no nos han dicho cuándo, no nos han dicho si será este año, no nos han dicho absolutamente nada».
¿Suspendido, aplazado o cancelado?
Aquí está el nudo de la historia. Nadie sabe con qué palabra nombrar lo que pasó, y eso incluye a los propios talleristas.
Carlos Fernando no se lo cree:
«Yo creería que es una manera de disfrazar con reprogramación una cancelación».
Juan Sebastián tampoco tiene claro cómo llamarlo:
«No hemos tenido por parte del Ministerio una comunicación que nos diga la palabra correcta para esto: cancelado, suspendido, en proceso de reprogramación. No nos han convocado para mirar fechas».
Rafael lo dice con sus propias comillas: «aplazado, mas no cancelado».
¿Y por qué importa tanto la palabra? Porque «suspendido» deja a todos en el aire. Una cancelación pondría sobre la mesa las explicaciones, los tiquetes ya comprados y lo que pasa con el resto del programa. Una suspensión sin fecha permite no decir nada, que es justo lo que ha pasado hasta ahora. Y si al final el encuentro no se hace porque no hay plata, la red habrá perdido su año sin que nadie lo anunciara.
Lo que pasa alrededor
La suspensión de Relata no llega sola. El 14 de septiembre, con la Resolución 1887, el Ministerio de las Culturas frenó la entrega de los estímulos del Programa Nacional de Estímulos 2026. Y el 30 de septiembre, un día después del mensaje a los talleres, con la Resolución 0607 aplazó para 2027 el Programa Nacional de Concertación Cultural, que lleva más de 27 años cofinanciando festivales, ferias del libro, bibliotecas y museos.
La ministra Paola Holguín insiste en que es solo por este año. Habla de una deuda heredada del gobierno anterior y de que el terremoto del 10 de agosto apretó todavía más las cuentas.
Relata no depende de esos programas. Este año funciona con el convenio 0953 de 2026 entre el Ministerio, la Biblioteca Nacional y Fundalectura. Por eso pesa tanto el mensaje: si la orden es frenar todo lo que se ejecuta por convenios, también quedan en duda la antología, el concurso y los escritores invitados. Y hay un cambio más en la casa de la red: la Biblioteca Nacional, que coordina Relata, acaba de posesionar a una nueva directora, Julia Cristina Daza.
Entre los talleristas, lo que crece es el miedo. Juan Sebastián lo ubica en lo que considera una crisis cultural evidente bajo el gobierno de Abelardo de la Espriella:
«El miedo está latente de que Relata desaparezca. No en el sentido de que la van a retirar de un plumazo, pero hay muchas formas de desaparecer una institución, como fusionándola con otras. Eso es lo que nos da miedo».
Rafael lo lee desde el cambio de gobierno: a su juicio, lo que venía antes «quedó reseteado», y la emergencia por el terremoto terminó de enredar las cosas.
Hasta el cierre de esta edición, el Ministerio de las Culturas no había respondido la consulta de Reporte Cultural sobre la situación del encuentro.
Escribir, y además tener que reunirse
La red tiene prevista una reunión para tratar de aclarar qué sigue. Rafael la ve con resignación:
«Es lamentable que el escritor y el artista tenga que reunirse para ver qué hacer. Siempre hay que decir qué hacer, pero lo hacemos a través de nuestras obras».
Este año la red cumple 20 años. Por ahora, el festejo quedó en un grupo de WhatsApp y en un montón de tiquetes que nadie sabe si van a servir.



